Cómo se ve un piercing infectado

Los síntomas de un piercing infectado suelen ser: enrojecimiento, dolor, hinchazón, pus o secreción, y molestias alrededor del piercing. Si tienes un piercing infectado, es importante que lo trates lo antes posible para evitar que se propague la infección.

Para tratar un piercing infectado, lo primero que debes hacer es lavarlo con agua y jabón. A continuación, aplica una solución de agua y vinagre de manzana (50/50) con un algodón o un hisopo. Deja que el piercing se seque al aire. Aplica una pomada antibiótica como Neosporin o bacitracina con un hisopo o un algodón. Cubre el piercing con una gasa o una tirita.

Si los síntomas persisten o empeoran, consulta a un médico o a un profesional de piercing.

¿Cómo se empieza a ver un piercing infectado?

En primer lugar, es importante señalar que un piercing infectado es una situación relativamente común, especialmente en los primeros días o semanas después de realizarse el piercing. No obstante, si se siguen algunas pautas de higiene, la mayoría de los piercing se curan sin problemas.

Los síntomas de un piercing infectado son, en general, bastante evidentes. En primer lugar, suele haber una sensación de picor o ardor en la zona del piercing. También es frecuente que la zona se enrojezca y se hinche, y que se produzca una secreción de pus o sangre. En algunos casos, el piercing infectado puede provocar fiebre o escalofríos.

Si sospecha que su piercing está infectado, lo primero que debe hacer es acudir a un profesional para que lo examine. En algunos casos, el piercing puede infectarse porque la persona no ha seguido las pautas de higiene adecuadas. En otros casos, sin embargo, la infección se debe a una bacteria o virus que ha entrado en la herida. En estos casos, es posible que el profesional prescriba un tratamiento antibiótico o antiviral.

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¿Qué hacer en caso de que se infecte un piercing?

Lavar la zona con agua y jabón neutro varias veces al día. Aplicar una solución de agua y vinagre de manzana en la zona afectada. Dejar actuar unos minutos y aclarar. Repetir 3 o 4 veces al día hasta que la infección desaparezca.

¿Cómo saber si mi cuerpo está rechazando un piercing?

Los síntomas más comunes de que el cuerpo está rechazando un piercing son: enrojecimiento, hinchazón, dolor, secreción de pus o sangre, y/o inflamación. Si presenta uno o más de estos síntomas, es recomendable acudir al médico o al esteticista/piercer para que lo revise.

Los signos de un piercing infectado son: enrojecimiento, hinchazón, drenaje de pus, dolor y/o malestar. Si tienes cualquiera de estos síntomas, debes acudir a un médico o a la persona que te hizo el piercing para que te dé un tratamiento adecuado.